No eres una ameba, dale cuerda a tu cerebro

 “Quien no quiere pensar es un fanático; quien no puede pensar es un idiota; quien no osa pensar es un cobarde.”

 Francis Bacon

 Más razón que un santo tenía con esta frase el amigo inglés de apellido tan apetitoso. 

 Y es que no me puedo creer que a día de hoy, justo en el lugar en el que vivimos y de la manera en la que vivimos, sea una opción anular el pensamiento crítico. 

 Todo son risas mientras en Europa comienzan a ganar adeptos las ideologías más simplistas, reduccionistas y agresivas. Esas que dan respuestas rotundas, sin aristas, sin color, a una población cada vez más perezosa. 

 Y da miedo. Vaya, al menos a mí me lo da. 

 No suelo hablar aquí de temas de actualidad, de hecho esta es la primera vez que lo hago. Únicamente quiero expresar el susto que tengo en el cuerpo cada vez que veo a alguien devorar ideas precalentadas con tanta avidez. No se paran a cocinar su propia comida, no. Necesitan latas donde vengan los conceptos ya cocidos por otros. Eh, y ojo, que si viniera todo masticado y solo hiciera falta tragar, mejor. 

 Somos muchos los que nos movemos del punto A al punto B sin reflexión ninguna, aceptando que así es el itinerario, que así funciona todo. ¿A mí qué me cuentas? Nos encogemos de hombros y volvemos al punto de partida. 

 Esta es solo mi opinión, nada más. Tan discutible como otra cualquiera. Y me surge a partir de una simple preocupación: ahora tengo 28 años, me gustaría tener hijos algún día, cuando lo haga… ¿seré capaz de inculcar el pensamiento crítico en su educación?

 Veo a gente de mi edad que no sabe cómo funciona un libro (sí, sí, para leer y adornar estanterías, para que hagan películas), que arrugan el entrecejo o bostezan si una conversación se vuelve un poco más profunda o si se inicia un debate, que se pierden por los memes de Facebook si lo que le cuentas no es entretenido. ¿Decías? Perdona, es que me hace más gracia este vídeo de gatitos. 

 No quiero que mis hijos le den más importancia a la chorrada de turno que a un mensaje xenófobo constante, por ejemplo. 

¡Venga! No digo que haya que ir por ahí siempre con la ceja levantada. ¡Si yo soy el tipo más risueño del mundo! Me encanta reírme de las chorradas de turno, me encanta hacer el idiota y hacer sonreír a mis amigos. Y disfruto como un enano con las películas de acción. Esas de disparar primero y preguntar después. 

 Y no me paso el día concentrado, filosofando como un búho mirando al infinito. Claro que no. 

 Simplemente soy capaz de reflexionar sobre cómo gira el mundo a mi alrededor y hago el esfuerzo de comprender que no estoy solo, que hay tantos puntos de vista como personas, tantos mundos como corazones. 

 Soy capaz de ir más allá si la situación lo requiere, de apartar durante un momento al monete tocando el platillo que puebla habitualmente mi craneo para alojar un cerebro y darle cuerda. Solo para mirar, tocar y preguntar: y esto… ¿cómo funciona?

 Dicen que la lucidez trae tristeza y pesimismo, es posible, pero también aporta libertad, bondad y conocimiento. 

 No quiero que el día de mañana mis hijos sufran y estén tristes, pero lo prefiero a que solo sepan balar como borregos. 

Por eso, entre otras cosas, escribo y acumulo libros como una hormiguita.

 Y si tú también quieres darle cuerda a tu cerebro te recomiendo estos libros estupendos para leer tranquilamente. Más que interesantes. 

¡Allá vamos!

 

 SAPIENS        

Yuval Noah Harari

“De animales a dioses”

Este libro me lo regaló la persona que más orgullosa está en el mundo de que de vez en cuando aparque al mono del platillo, mi pareja. 

Me lo puso en las manos el día de mi cumpleaños y en pocos días lo devoré. 

Es un libro sumamente fácil de leer y muy, muy, adictivo. Resume la historia de la humanidad desde la prehistoria hasta nuestros días, pero no de una manera meramente informativa, que va. Lo que hace es reflexionar punto por punto para lograr entender cómo hemos llegado a ser lo que somos. 

 El lenguaje que usa es sencillo, mordaz e irónico. En ocasiones acusa pesimismo y casi se pronuncia por la premisa de que quizá el mundo giraría mejor sin nosotros. 

 Pero más allá de eso, la lectura es muy amena. Para mí, lo mejor, la forma en que desmonta tópicos como la religión, la diferencia entre razas, el sexo, el capitalismo, el comunismo o la democracia. 

 Imprescindible. 

 

 

VIDA DE CONSUMO     

Zygmunt Bauman

“Ésa es la materia de la que están hechos los sueños, y los cuentos de hadas, de una sociedad de consumidores: transformarse en un producto deseable y deseado.”

 Y este me lo aconsejó quizá la segunda persona que más contenta se pone al ver que de vez en cuando le doy cuerda al coco y no soy un caso perdido: mi hermano. 

 Recomiendo este libro por la potencia de su mensaje. Es como una bofetada en la cara, de esas que te quedas con cara de bobo. 

 Aquí se analiza el impacto del modelo consumista en la sociedad, más concretamente en las interacciones entre sí de sus individuos. 

 No estamos ante un manifiesto comunista, ni nada parecido (apaguen las alarmas). Se trata sencillamente de una reflexión de la forma en que nos comportamos hoy en día en un mundo globalizado, digitalizado y mercantilizado al extremo. 

 De nuevo, su lectura es fácil y el libro no supera las 200 páginas. 

 

 

 

CARTA A UN RELIGIOSO        

Simone Weil

 «La atención absolutamente pura y sin mezcla es oración.»

Este libro es finísimo, apenas llega a las 70 páginas. Sin embargo, es contundente como pocos. 

 La autora de este libro era profesora de filosofía, militante revolucionaria, obrera industrial y turista en la guerra civil española. Casi nada. Y con este trasfondo intenta creer en Dios. 

 El libro en sí es una carta que le escribió a un domenico en el que le expone su deseo de creer en el dios cristiano con todas las contradicciones que eso conlleva para ella. 

 Da igual si eres o no creyente, la manera de explicarse de esta mujer, su rigor intelectual y moral y la sencillez de sus palabras son oro puro en una época en la que todo es negro o blanco, y en la que los matices y la reflexión están mal vistos. 

 Muy recomendable. 

 

 

 

V DE VENDETTA           

 Alan Moore

«Esto no es anarquía, Eve. Esto es caos.» 

¿Un cómic? Pues sí. Una novela gráfica, más bien. Y menuda novela gráfica. 

 No pienses en la película, que no está mal, pero quítatela de la cabeza por un instante. Aquí te hablo de una de las obras maestras de Alan Moore y un canto al pensamiento crítico tan accesible como pocos. 

 Con el argumento situado en una Inglaterra distópica, gobernada por un partido totalitario, fascista, católico y ultra-conservador seguimos las peripecias de V, un tipo disfrazado de Guy Fawkes y oculto bajo capas de sarcasmo, pesimismo y dolor que trasciende su propia venganza personal para poner en jaque a todo un sistema. ¿Cómo? Divorciándose de la Justicia y ofreciendo libertad al pueblo. 

 Más allá de la magnífica forma en que la historia está contada y del excepcional dibujo, esta obra destaca por la valentía con la que trata temas tan peliagudos como la soledad, el fanatismo, la pereza intelectual, la violencia, el terrorismo o el anarquismo. 

 Cada viñeta y cada bocadillo otorgan material de sobra para la reflexión, a la vez que entretiene. 

 Una oda a la cultura, a la libertad y al pensamiento crítico, más vigente hoy que cuando se publicó en los ochenta. 

 

 

Espero que estas recomendaciones te hayan gustado y te sean útiles. Ya sabes, de vez en cuando, dale cuerda a tu cerebro.  

 ¡Nos vemos entre libros!

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