¿Qué significa escribir para mí? Déjame que lo piense…

“La literatura es uno de los mayores inventos de la humanidad y una de las mejores formas de arte.” 

John Banville

Stephen King dice que para ser un escritor de éxito tan sólo hay que sentarse a escribir todos los días, una media de ocho horas más o menos. 

¿Qué te parece? Como teoría es irrefutable. 

Si aparcas tu trabajo, tu vida cotidiana, tu familia y tu ocio, y no haces más que aporrear el teclado día tras día, por fuerza tiene que acabar saliendo algo que valga la pena, ¿no? 

¿Te suena de algo la metáfora del mono con una máquina de escribir, la eternidad y El Quijote? Pues por ahí va la cosa. 

Obviamente, para escribir algo decente es necesario dedicarle tiempo y esfuerzo, y eso parece ir en contra del ritmo general de vida que llevamos. Día tras día, un mar de tareas y horarios infinitos nos absorbe sin dejarnos tiempo apenas para nada. 

Sí, ser escritor requiere dedicación, pero la dedicación requiere tiempo y el tiempo estabilidad económica. Así que podríamos decir que la afirmación del compañero King no es compatible con los proyectos vitales del resto de los mortales. 

 

¿Entonces? 

Ser un escritor de éxito como Stephen King hoy en día es prácticamente imposible. Siempre habrá por ahí algún elegido de los dioses, booms comerciales con carísimas campañas de marketing detrás. Pero, por lo general, ser escritor hoy difiere bastante de esa idea de artista multimillonario y top ventas, sobre todo en países como España. 

Esto únicamente significa que (probablemente) no podrás comprarte un chalé en Miami escribiendo ficción, aunque eso es algo que ya tenías bastante asumido, ¿verdad? 

 Ahora, piensa. Un chalé no, pero… ¿y vivir de escribir? ¿Tener unos ingresos suficientes para poder llevar una vida normal solo con el hecho de escribir historias? Eso parece más sencillo, un objetivo posible diría yo. Aunque, claro, depende de cada uno. 

 En mi caso, no podría existir sin escribir. Lo que comenzó como algo nimio se ha acabado convirtiendo en la tónica constante de mi vida. No sé entender el mundo si no es a través de palabras y apenas sé explicarme si no es escribiendo.

Y qué decir de contar historias, imaginarlas, jugar, darle voz a seres que viven en mí pero a los que no les está permitido salir (por suerte y por convenciones sociales, claro, no me apetece pasar el resto de mis días en una institución psiquiátrica). 

 No hace demasiado que tomé la determinación de enfocar todos mis esfuerzos en esta tarea, y de momento lo voy logrando. Escribo ficción, publico y procuro que mis obras lleguen a cuanta más gente mejor. Ahora mismo estoy inmerso en una nueva novela y un libro de relatos. Empiezo a planificar su publicación, cómo lo haré, si por mi cuenta o por editorial tradicional y qué dirección tomará la campaña de marketing. 

 A esto se complementa mi trabajo como Copywriter, con el que disfruto muchísimo a pesar de no ser una labor tan creativa y sí mucho más técnica. Súmale algún que otro proyecto y aquí me tienes, funcionando. 

 No es fácil gestionarse constantemente a uno mismo, a veces la sensación es la de ser acróbata del Cirque du Soleil y artificiero a la vez. Pero es más que gratificante. Yo soy el guionista, yo escribo mis frases y mis escenas.

 Escribo, luego soy. 

 

Muy bonito, pero… ¿qué significa realmente escribir? 

Más allá del acto de juntar palabras, escribir es una acción creativa que requiere imaginación. También tiempo y dedicación. 

Piensa en cualquier novela que te guste y dime, sinceramente, si crees que el autor o autora habría podido escribirla dedicando solo unos ratitos muy de vez en cuando. Posiblemente no, y de ser así estamos ante un fuera de serie nada común. 

Por otro lado, el talento es necesario, claro, pero por sí solo insuficiente. 

 ¡Y ojo a esto! Cuando hablo de talento no me refiero a un don innato que te permite crear como nadie. Qué va. Para mí el talento no es más que una suma de cosas, tales como disfrutar de escribir, querer contar historias, motivación ante la hoja en blanco… 

 Si al talento le sumamos tesón, imaginación (que se desarrolla una barbaridad al leer) y estilo (la única manera de tenerlo es escribiendo), lograremos crear algo con la calidad necesaria para ser leído. 

 Y ese es el objetivo de cualquier persona que se dedique a escribir. 

 

Escribir significa crear, ser capaz de contar algo interesante. 

 También significa aislarte en un proceso que requiere calma, soledad y concentración. 

 Asumir que el éxito no es ser como Dan Brown o Pérez-Reverte sino llegar a poder vivir con lo que escribes. Que tu imaginación y tus habilidades sean tu sustento. Vaya, es una elección valiente. 

 Ya ves, escribir no es fácil. ¿Es tan complicado como tocar el piano o bailar ballet? No. Pero tampoco es tan sencillo como sentarse y aporrear teclas al tun tún. 

Y sin duda, escribir puede ser un simple hobby. Hay quien escribe únicamente para sentirse bien, por el mero placer de hacerlo, sin más.    

 Siento si lo que digo suena desalentador. No es mi intención desanimarte. ¡Al contrario! Pero es importante que tengas claro que esto de escribir no es moco pavo y que no tiene por qué ser para todo el mundo. 

Si, con todo, todavía quieres dedicarte a esto, estás en el lugar adecuado. Ser escritor o escritora es una aventura maravillosa, y hoy en día supone una realidad más accesible que años atrás. 

 

Si te has decidido, no lo intentes. Hazlo. 

Acércate y mira como brilla la hoguera. Escucha las historias que se cuentan aquí, toma nota. 

 Luego comienza a escribir, lo que sea, eso ahora no importa. Tú escribe. 

 El viaje siempre empieza con un primer paso.

¡Nos vemos entre libros!

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